Amando Libros

Descargá tus libros favoritos y descubrí otros nuevos. #libro a pelicula para ver las adaptaciones de tus libros favoritos.
#frases para ver algunas citas de libros.
Para buscar un libro en especial # y el nombre del libro, el autor, o la saga.
Recent Tweets @
Be with me (Wait for You #2) - J. Lynn
Teresa Hamilton está teniendo un año duro —está enamorada del mejor amigo de su hermano mayor, pero él no ha hablado con ella desde que compartieron un beso realmente increíble, alucinante, de los que cambian la vida. Ella salió de una relación terrible. Y ahora una lesión está amenazando con terminar su carrera de baile para siempre. Es hora de tener un Plan B para la universidad. Y tal vez una oportunidad para convencer a Jase de que lo que tienen juntos es real.
Jase Winstead tiene un gran secreto del que no le habla a nadie. Especialmente a la increíblemente hermosa hermana de su mejor amigo. A pesar de que él y Teresa compartieron el beso más caliente de su vida, él sabe que sus responsabilidades deben tener prioridad. Ciertamente no tiene tiempo para una relación. Pero no ayuda que en todo lo que él puede pensar es en besar a la única chica que puede arruinar todo para él.
Cuando las circunstancias los une más, Jase y Tess no pueden negar sus sentimientos por el otro. Pero un peligro familiar surge y la tragedia golpea. Mientras el campus se recupera, la pareja de amantes debe decidir qué están dispuestos a arriesgar para estar juntos, y qué están dispuestos a perder si no lo están…
Descargar
*Gracias libros del Cielo

Be with me (Wait for You #2) - J. Lynn

Teresa Hamilton está teniendo un año duro —está enamorada del mejor amigo de su hermano mayor, pero él no ha hablado con ella desde que compartieron un beso realmente increíble, alucinante, de los que cambian la vida. Ella salió de una relación terrible. Y ahora una lesión está amenazando con terminar su carrera de baile para siempre. Es hora de tener un Plan B para la universidad. Y tal vez una oportunidad para convencer a Jase de que lo que tienen juntos es real.

Jase Winstead tiene un gran secreto del que no le habla a nadie. Especialmente a la increíblemente hermosa hermana de su mejor amigo. A pesar de que él y Teresa compartieron el beso más caliente de su vida, él sabe que sus responsabilidades deben tener prioridad. Ciertamente no tiene tiempo para una relación. Pero no ayuda que en todo lo que él puede pensar es en besar a la única chica que puede arruinar todo para él.

Cuando las circunstancias los une más, Jase y Tess no pueden negar sus sentimientos por el otro. Pero un peligro familiar surge y la tragedia golpea. Mientras el campus se recupera, la pareja de amantes debe decidir qué están dispuestos a arriesgar para estar juntos, y qué están dispuestos a perder si no lo están…

Descargar

*Gracias libros del Cielo

Asker luzzzj Asks:
El libro de the hundred por fa :)
librosolvidados librosolvidados Said:

autor? por favor, se me complica buscarlo.

Bien, Ceruleo (La autora de el fic) escribió una escena en donde los personajes responden algunas preguntas. Yo la disfruté.

¿Cami, si Gab te pide perdón, crees poder perdonarlo y volver a ser una pareja?

—¿Disculpa? Yo solo te pedí un café y un trozo de torta—Camila frunce el ceño y mira a la mesera.

—A mí me interesa la respuesta a esa pregunta, responde Camila—Gab sonríe y la mira—¿Me perdonas?

—Creí que ya lo había hecho, además nunca fuimos una pareja…

—Espera ¿Fue de verdad? ¿Estoy perdonado?

—Sí, solo no hagas nada estúpido.

—¿Cami, extrañas a Gab?—dice la muchacha buscando en su mandil un lápiz con el cual escribir.

—Es en serio, quiero mi café.

—Estas roja, parece que me extrañas—Gab sonríe más amplio.

—¿Extrañarte? Ja, eres una peste ¿Quién podría extrañar a una peste como tú?

—¿Cami, a quien amas, a Diego o a Gab?—la muchacha encuentra el lápiz y comienza a anotar.

—¿Amar? ¡A nadie! Solo he salido tres meses con él, no puedo amarlo en tres meses.

—¿Entonces sientes algo por mí?—pregunta Gab llevándose su taza a la boca.

—¡Nunca! ¿Por qué tú tienes café y yo no?

—¿Diego, amas a Cami? ¿Cuáles son tus defectos y que problema tienes con Gab?

—¿Diego?—ambos miran a un costado de la mesa a un tímido Diego con un trozo de pastel en frente.

—¡Tienes pastel!—exclama Cami—Eres la peor mesera del mundo ¡Olvídate de la propina!

—Bueno, no es que la ame, me gusta mucho.—sonríe en su dirección y Cami le sonríe de vuelta—No tengo ningún problema con Gab, me cae muy bien—Gab hace una arcada—y bueno, en cuanto a mis defectos, me han dicho que soy demasiado bondadosos a veces, demasiado paciente.

—¿Es esto en serio?—gruñe Gab mientras rechina los dientes.

—Soy malo para hacer las cosas rápido, prefiero tomarme mi tiempo y poner toda mi energía en ello…

—Bien, bien, don perfecto, ya lo entendimos, eres demasiado bueno…¿Tienes alguna otra pregunta?

—¡Hello! Quiero mi café.

—Gab ¿Cuándo te vas a disculpar con Cami y arreglar todo el problema que creaste?

—Entonces ¿Qué decías sobre tu bondad Diego?

—No, no, no. A mi me interesa escuchar eso—dice Cami sonriente.

—Que va, que ya me perdonaste, asunto arreglado.

—¿Alex perdonarás a Gab?

—¿Alex?—Diego mira a su costado con los ojos como platos—¿Cuándo llegaste?

—No lo sé, estaba almorzando con Lena y de repente puf…

Los cuatro se quedan en silencio observando el lugar sin saber cómo llegaron.

—Entonces ¿Lo perdonas o no?

—Son cosas de tiempo—responde olvidando su situación—soy bastante enojón—Gab resopla.

—¿Alex que es lo que recuerdas de lo que pasó en Estambul?

Ambos se tensan, Diego rie y Cami les mira alternadamente.

—Rrecuerdo que salimos del hotel… y después estábamos en el hotel de nuevo y era de día.

—Wow… se metieron algo fuerte.

—Más que fuerte.

—¿Gab el papá de Cami te ayudará a recuperarla?

—¿Cuál es el romance secreto entre mi papá y tú? Realmente te ama—dice Cami cruzándose de brazos.

—¿Recuperarla? Creí que te habías rendido…—masculla Diego.

—Lo hice, realmente no sé de qué está hablando esta chica.

—¿Gab por qué te vas, renuncias a Cami?

—¿Te vas?—preguntan todos al unísono, algunos más alegres que otros.

—No que yo sepa—responde él—¿Nadie escuchó la parte de que renuncie?

—Gab, si Camila se aparece en el aeropuerto ¿Te quedas?

—¿Aeropuerto?—preguntan todos al unísono.

—Realmente no sé de qué habla.

—Bueno, de cualquier manera no hay ninguna posibilidad, ninguna, de que yo te vaya a buscar a un aeropuerto…—dice Cami sonriente.

—Y aunque fueras yo me iría igual—responde él—es más iré a toma un avión ahora mismo.

—¡Hazlo!

—Claro que lo haré…

Se van gritándose uno al otro. Diego mira a Alex y quien termina de tomarse su Café ¿Desde cuándo tiene Café?

—Creo que se han olvidado de ti amigo…—agrega con una sonrisa en la cara—por favor la cuenta…

Pero la mesera también se ha ido.

Hay una característica importante en las familias grandes, yo la llamo principio de desindividualización. Yo sé que todos somos únicos, se también que nuestros padres nos conocen como nadie pero, cuando tienes seis hijos, la acuciosidad de la memoria se pierde bastante.

¿Fue Vicente el que se cortó la ceja en la alambrada? ¿Lorenzo comió tinta o ese fue Sebastián? ¿Cuál de ustedes es alérgico al maní? ¿Todos son A+? ¿Quién ganó el premio de ciencias, Félix?

Así mismo fue como en algún punto de la historia mi madre asumió que todos habíamos tenido varicela. En mi casa el contagio fue de a dos. Lorenzo se la pegó a Sebastián, años más tarde Félix contagió a Vicente y finalmente Lorena la contrajo mientras yo andaba de pesca con mis hermanos y mi padre. No sé en qué parte olvidamos aquel pequeño detalle pero la cosa quedó como que yo y Lena la habíamos sufrido juntos siendo que nunca tuve contacto con la peste en mi vida.

Al final Emilia si estaba enferma, lo supieron al otro día cuando despertó cubierta de vesículas rojas que picaban hasta hacerla llorar ¿Alguien se molestó en avísame? Claro que no, según lo que dictaba la memoria yo la había sufrido al igual que todos en casa.

Así que mi vida siguió como siempre. Alex y Lena se mudaron al cuarto de al lado y comenzamos una especie de convivencia tensa. Por una parte Dena y Lorena se detestaban, por otra parte Alex y yo tratábamos a duras penas de conversar como personas civilizadas, terminando siempre todo en un silencio incómodo.

El domingo de esa misma semana por algún motivo me quedé solo, fue cuando me atacó el “acné”, más que nada en el cuello, lo atribuí al estrés y no le di mayor importancia. El lunes, martes y miércoles me los pasé en cama con fiebre, arropado sin que nadie me viera. Era terrible, me picaba el cuerpo, me dolían las articulaciones tosía, sudaba, deliraba.

Lena tenía la amabilidad de dejar comida sobre mi mesa de noche de vez en cuando pero no se acercaba, tenía miedo de contagiarse mi gripe al igual que Alex y Dena, ahora vivíamos con una embarazada y lo mejor era aislar cualquier enfermedad de ella. Por lo tanto nadie se tomó la molestia de revisarme y dar cuenta de la cantidad ridícula de costras que me rodeaban el cuerpo, yo lo atribuí a lo fuerte que me rascaba, lo sé, fue estúpido pero en mi defensa diré que no soy médico, además he tenido gripe antes y generalmente me viene con comezón.

Así que pasaron tres días antes que Alex se decidiera llamar a Miky.

Según Miky, cuando me vio perdió diez años de vida. Me sacaron semi inconciente, me arrastraron hasta el auto y me llevaron a la clínica.

Neumonía por virus Varicela, ese fue mi diagnóstico. Me gané un pase a la UCI, diez días de Aciclovir a la vena, las peores alucinaciones febriles que he tenido jamás y el verdadero significado de rascarse hasta sangrar. Consejo, si no se contagiaron la peste de pequeños huyan de ella… huyan de verdad.

De los primero tres días apenas me acuerdo algo. Los dos que le siguieron no fueron mejores pero por lo menos tengo recuerdos nítidos de cómo me picaba el cuerpo y lo mucho que me costaba comer aunque fuera una jalea, cuando tienes un montón de ampollas en el paladar te duele hasta la saliva.

Al sexto día todo volvió a la normalidad, y con todo me refiero a todo. Sin quererlo había seguido el consejo de mi hermana y no había hecho nada en lo absoluto, no por voluntad propia, sino más bien porque me era difícil dejar la unidad de cuidados intensivos para ir a meter la pata con Camila. No tuve idea de lo mucho que habían cambiado las cosas hasta el sexto día cuando por fin me trasladaron a un cuarto normal y me dieron dieta sólida, la boca me dolía pero más me dolía el estómago.

—Tú vas a matarme—dijo mi padre entrando, con ese carisma que lo caracteriza, justo después de que me echara el primer trozo de manzana cocida a la boca. Me hubiese gustado interrumpir su monólogo pero apenas podía tragar y desperdiciar comida no era una opción. Mastiqué con monotonía mientras le oía— No sé cómo lo haces pero te las ingenias para destrozarme los nervios ¡Varicela! ¡VARICELA! Tú ya tuviste varicela, nadie tiene varicela dos veces, solo tú. No, y no. Lo que tú quieres es matarme, te la ingenias para matarme, nada está fuera de tu alcance cuando la misión es darme el susto del siglo, ni siquiera el hecho de que ya tuviste varicela. Por todas las rocas del Everest si no me hacen santo después de ser tu padre la vida sería muy injusta.

Tragué apenas, disimulando la sonrisa. Papá es un tipo duro, duro de verdad, del tipo que no demuestra sus sentimientos. Si está enojado se queja, si está feliz se queja, si está preocupado se queja, si está asustado se queja. La vida le dio duro y aprendió a aguántalo con un garbo envidiable. Creo que de todo lo que le ha sucedido yo soy una de las espinillas más grandes en su trasero y no estoy ni cerca de reventar, me tendrá varios años más torturándolo.

—Hola pa ¿Qué tal el viaje?

—¿Que tal? De maravilla, hasta que me bajo del avión hoy por la mañana y tu madre me dice que te tienen en cuidados intensivos ¿Qué demonios estabas pensando?

—¿Tendría que haber pensado en algo mientras partículas microscópicas de un virus que se supone que ya tuve me atacaran?

—Claro que tuviste que haber pensado en algo, tendrías que haber pensado en esa atracción que tienes por los hospitales ¿Cuántas llevas ya? ¿Siete?

—Contando esta son doce—él frunció el ceño y bufó—aunque esa vez que me tragué la canica no cuenta, solo me tuvieron doce horas en urgencias.

—Vas a matarme, te juro que vas a matarme.

Se lanzó al sillón ubicado a un lado de mi cama, estiró su cuerpo y luego se restregó la cara. Estaba ojeroso, desalineado y despeinado, definitivamente venía recién bajándose del avión cuando se enteró.

—Pa, estoy bien, solo fue…

—Gabriel, cierra el pico. La última vez que tu madre me avisó que estabas en el hospital estuviste en coma un mes completo, déjame disfrutar que ahora te encontré hablando.

—De acuerdo—terminé mi fruta observando los vanos intentos de mi padre por calmarse.

Se encontraba furioso, no estoy seguro de que fuera conmigo por enfermarme o con mi madre por no avisarle, yo creo que estaba furioso con la vida por enviarle tanta calamidad. No quiero jactarme pero esta no es la primera vez que burlo a la muerte, tengo todo un historial de accidentes y enfermedades letales, aun no sé cómo no he perdido una extremidad o todas, lo que si se es que mi familia realmente teme que uno de estos días me mate por pura coincidencia.

—¿Te toca el turno de la mañana?—inquirí—no es necesario, no voy a morirme.

La última vez que me hospitalizaron—cuando Lorenzo y yo chocamos en carretera—todos se tomaron el tiempo de turnarse para vigilarme, día y noche había alguien cuidándome para que cuando me despertara lo primero que viera fuera una cara familiar, y luego, cuando desperté siguieron con la dinámica para asegurarse de que no me faltara nada. Nunca he querido admitirlo pero fue de ayuda, entre la anestesia, el dolor y la confusión, ver a alguien conocido fue un relajo.

La persona a mi lado cuando desperté, a las tres de la mañana de un martes, era Alex. Recuerdo que gritó histérico por el pasillo para que viniera una enfermera porque yo trataba de levantarme y luego vino hacia mí y lo primero que me dijo fue: Te amo.

Gay.

—Cierra.el.pico.Gabriel—le palpitó la vena de la cien que de pequeño me daba miedo y decidí dejarle ser, debía de estar entrando y saliendo del estado de pánico. No todos los días te avisan que tu hijo está en el hospital. Y por lo que recuerdo la última vez que le avisaron la noticia venía con un hijo muerto de yapa.

—Pa…

—¡Es que tú no lo entiendes, pendejo! No tienes idea lo que es sufrir por ti, no logras dimensionar lo que se siente saber que has caído a un hospital nuevamente.

—Pa…

—Que pa, ni que tres cuartos. Que ya perdí a uno ¡Me niego a perder otro!—gritó descontrolado y rojo de la furia—¡Pobre de ti que se te ocurra morir!¡Pobre de ti! ¿Me has escuchado?

Asentí pasmado, dejando el pote de las manzanas sobre la bandeja junto al tenedor. Él se levantó ofuscado y salió de mi habitación. Nunca lo había visto así de tocado por algo, nunca antes lo había visto reaccionar como lo hiso esa mañana. Le di tiempo para que se calmara, mientras tanto encendí la televisión, me coloqué los lentes y busqué dentro de la programación del Pay per View la segunda temporada de Game of thrones. Nunca he sido mucho de ver series, pero cuando pasas tantos días en un hospital buscas formas de matar el tiempo.

A los quince minutos llamó mi madre. Por lo general venía a verme todos los días pero con la llegada iracunda de mi padre entendí que no quisiese cruzarse en su camino, por lo general se quieren mucho pero cuando se confrontan pueden dinamitar una casa apacible y transformarla en un campo de batalla.

—¿Es mi culpa que su teléfono no tenga señal?

—No ma…

—¿Cómo iba a avisarle que estabas en el hospital? Hombres, nunca llegaré a entenderlos.

—Aham…

—No me estas prestando atención ¿Cierto?

—La verdad es que la Madre de los Dragones está en pantalla y me cuesta ponerte atención pero puedes seguir hablando y yo fingiré que escucho—respondí con la mirada pegada en la televisión.

—Y luego yo me preocupo porque el angelito está enfermo. Te veo mañana, llámame si necesitas algo.

—Mm…

—¡Ag! Eres igual de idiota que tu padre—cortó. La verdad si le estaba poniendo atención, puedo poner atención a dos cosas al mismo tiempo, pero lo que no quería era que sucediese lo mismo de la última vez. No quería que pensara que la necesitaba, que no podía con esto solo. Claro que podía solo, soy un buen sobreviviente de los tiempos de caos.

Papá entró casi al mismo tiempo en que yo colgaba el teléfono, traía un emparedado de quizás que cosa y un vaso con jugo en la otra mano.

—¿Con quién hablabas?

—¿Más calmado?

—Sí, necesitaba respirar ¿Era tu madre?

—No—mentí, si le decía que mamá lo controlaba volvería a estallar—eran de la compañía, querían ofrecerme un plan con más minutos pero menor velocidad para el internet, los mandé a freír monos…

—Era tu madre.

—Sí.

—Bruja. Un consejo, nunca te cases, hazte monje y vive en las montañas—alcé la ceja incómodo con la situación, no era que fuera la primera vez que mi padre me aconsejara mantenerme soltero por el resto de la vida, el hombre es dueño de la sutileza de los tonos fosforescentes, pero no me sentía del todo agradado con causar más problemas de los que ya había causado.

—Mamá solo no ha querido preocuparte por algo nimio, ya sabes que caigo al hospital cada dos por tres y de todas las veces solo una ha sido mortal.

Él soltó una risilla burlona y se lanzó nuevamente al pequeño sillón color crema de los invitados.

—Ambos sabemos que eso no es cierto, y sí, sé que tu madre no ha querido preocuparme pero hay ciertas cosas que no puedes dejar pasar. Cuando te cases me entenderás.

—Pero acabas de decirme que…

—¿Qué ves?

Y así es como todas las conversaciones con mi padre terminan, cambiando el tema por completo.

No podrían haber dos personas más dispares en esta tierra que mi madre y mi padre, ella es todo emociones y gritos, mientras que él podría tomarse una cerveza durante un huracán. Ella tiene esa aura asesina y rostro terrorífico que no puedes ignorar cuando te mira, mientras que mi padre fácilmente pudo ser elegido el hombre más sexy por la revista People. Ella apenas si se acuerda de todos nuestros nombres, mientras que él recuerda todos nuestros celulares.

¿Cómo dos personas así terminaron juntas? Fácil, mis abuelos los obligaron a casarse cuando mi mamá quedó embarazada. Digamos que eran otros tiempos, y digamos también que ellos no hacían las cosas fáciles como para concederles libre albedrío.

Y acá están, treinta años después, aun juntos ¿Quién dijo que los matrimonios a la fuerza no resultan?

Game of thrones.

—Cierto, Sebastián me habló algo de esa serial ¿Qué tal?

—Regular.

—Bien, explícame donde van para entender ¿Puedo recostarme a tu lado?

—Cla…—no alcancé a terminar para cuando lo tenía a mi lado derecho con uno de sus brazos rodeándome el cuello al tiempo que se llevaba el último trozo de emparedado a la boca.

—Por cierto, te queda de maravilla el look leproso style—balbuceó con la boca llena haciendo referencia a mi cara llena de costras.

—Muy gracioso.

—De veras. Y esa barba de dos meses le da todo el toque. Ya, ya ¿De qué va esta cosa?

No logré completar mi explicación de la primera temporada para cuando él ya estaba durmiendo y no hubo como sacarlo de ahí. Mi madre llamó una hora más tarde para saber cómo nos encontrábamos y tuve que explicarle que su esposo había abandonado este mundo, ella rió musical y me recordó despertarlo para que hiciera cambio de turno—aun en contra de mi voluntad—con Félix.

No estoy seguro en que parte de la historia yo también caí rendido, hacía días que no dormía como la gente y de repente sentir que mi piel no picaba tanto y que la fiebre estaba controlada fue un relajo extremo. Así que entre Jon Snow y los Stark me dormí como un bebé.

Desperté a las doce o una de la tarde con el suave bamboleo de mi mano, abrí mis ojos con pesar, mi padre roncaba apoyado en mi hombro derecho mientras que a mi izquierda un gigantesco par de ojitos azules me miraban con pena, junto a ella un hombre adulto con las manos en los bolsillos me miraba divertido.

—Te estás babeando—me senté como pude y me limpié el pequeño río de saliva que corría por entre mi barba.

—¿Qué hacen acá?

—Emilia insistió en venir—dijo Sebastián arreglándose el cabello hacia atrás—y mamá me pidió que viniera por el viejo. Aunque por lo que veo no vamos a sacarlo sin una grúa.

Observé a mi padre babear mi bata del hospital y suspiré. Realmente estaba exhausto.

—Ha hecho todo un espectáculo.

—No es para menos ¿Crees que yo no me asusté cuando Lena me llamó? Casi me infarto. Estoy muy viejo para estos trotes.

—Que no ha sido para tanto—gimoteé al tiempo que acariciaba el cabello de mi sobrina.

—Puede que sea así, pero de que nos diste un susto… tú no te acuerdas porque estabas en coma, pero créeme que la pasamos muy mal la última vez—le miré con gracia, tratando de quitarle esa sensación pesada que se respiraba en mi cuarto desde que caí enfermo.

—Lo siento mucho tío Gaby—sollozó Emilia—no quería enfermarte.

Peiné sus cabellos dorados y jugué con su nariz, cuando no está haciendo una pataleta es bastante adorable. Esperaba que Sebastián estuviese al tanto de que estaba criando una Lena dos pero probablemente nunca será capaz de ver el patrón entre ambas.

—No pasa nada—respondí mientras le acariciaba la mejilla aun salpicada con costras de su peste—aunque me subirías mucho el ánimo si despiertas al abuelo con uno de esos juegos que te enseñó la abuela.

Ella sonrió emocionada y corrió hasta el otro lado para apoyarse en la baranda de mi cama. Sin dudarlo un segundo batió la camilla de un lado a otro y gritando “Terremoto”. Definitivamente una mente maligna en potencia, Sebastián no debería dejarla tanto tiempo con mi madre.

Mi padre saltó con tanta fuerza que casi toca el techo, se incorporó aterrado y le tomó unos segundos entender la situación. Me miró, miró a Emilia, luego a Seba y volvió a mí. No diré que el golpe en la nuca no me dolió porque realmente creo que se le pasó la mano.

Se fueron antes que llegara Félix, más por insistencia mía que por iniciativa propia. Les aseguré que podía cuidarme solito los diez minutos que Félix se demoraría en llegar, estacionar y subir hasta el séptimo piso—donde se encontraba el área de hospitalizados de medicina—, y que si tenía cualquier problema haría buen uso del botón para llamar a la enfermera. Me creyeron y se retiraron, no antes de que Emilia me llenara de besos y Sebastián de sermones sobre lo irresponsable que era. En serio ¿Cuál era mi culpa? Yo creía que había tenido varicela.

Apagué la televisión y me acomodé para dormir, pensé que quizás si mi hermano me encontraba durmiendo se iría a hacer su vida. Esperé.

La puerta se abrió quince minutos más tarde y yo fingí dormir profundamente, eso hasta que un cojín se impactó en mi cara con fuerza sorprendente. No me pareció extraño, Félix tiene algunos problemas de comunicación y sociabilización, increíblemente es psicólogo.

Me asomé con cautela de detrás de la almohada y la imagen me sorprendió de tal modo que volví a esconderme detrás de ella. Conté hasta diez y volví a asomarme. Regresé a mi refugio detrás del cojín de plumas, cabía la posibilidad de estar delirando nuevamente ¿Había vuelto la fiebre? ¿Me había muerto? ¿Qué onda?

—Deja de ocultarte maldito cobarde—chilló ella, estaba enojada. Tuve solo dos cosas en mi mente antes de que me arrancara la almohada que me protegía ¿Había alguna persona en el planeta que no estuviera enfurecida conmigo? Y ¿Si fingía estar débil y moribundo lograría ablandarle ese corazón de piedra que había decidido entregar a mi primo?—¡Eres una maldita pesadilla!

—Hola ¿Qué tal todo Cami?

—¿Qué tal? Pues resulta que casi te mueres por si no te has enterado.

—Oh, bueno, no estoy completamente enterado del tema pero…—puso la almohada en mi rostro nuevamente. No podía verla pero me imaginaba su cara de malicia mientras intentaba ahogarme—aun puedo respirar ¿Sabes?

—¡Ag! Maldita peste—no se refería a la varicela, eso es seguro.

Cuando por fin soltó la almohada y se sentó en el sillón color crema me quede observándola con curiosidad. No tenía idea que hacía allí, podía ser que Diego la enviara, como podía ser que su cuerpo hubiera sido poseído por un extraño espíritu que la obligase a venir, cualquier cosa sonaba más lógica a que hubiese venido por sus propios medios.

Así que nos quedamos un largo rato en silencio, yo mirándola y ella analizándose las líneas de las palmas como si fuese la primera vez que se las viera.

—Te perdono—dijo finalmente con decisión, dedicándome una mirada de esas que no olvidas por el resto de tu vida, había fuego en sus ojos, fuego y determinación—te perdono por lo que pasó esa vez, dije que te perdonaría el día en que un órgano te fallara y acá estamos, tú en el hospital y yo perdonándote.

No me pregunten, no tenía ni una lejana idea de lo que estaba hablando, pero decidí no hacer ningún comentario al respecto.

Lo irónico de la situación recaía en el hecho de que no había hecho absolutamente nada para ganarme su perdón, bueno, había caído en cuidados intensivos, pero créanme que eso no es suficiente con Camila. Cuando la conocí tenía serios problemas con su padre, problemas que no pasaba por alto ni sabiendo que al caballero le quedaba muy poco tiempo. Camila es un hueso duro de roer y yo definitivamente tengo que ser masoquista ¿A quién más se le ocurriría ahogarte antes de perdonarte? ¿Y quién podría querer a una persona así?

—¿Estamos bien entonces?—tanteé el terreno como quien pisa hielo delgado. De cualquier manera ya me había rendido a esas alturas y lo único que quería era alinear mis chacras y vivir en paz con todos.

—Sí—susurró tan bajito que creí que no me había contestado—me has asustado. Me enteré ayer, Diego me contó.

—¿Te asustaste?—ella asintió—¿Por qué?

—Porque, a pesar de todo hay algo entre nosotros que no puedo negar, tenemos un lazo fraterno, estuviste ahí cuando las cosas se me pusieron difíciles… no lo sé Gabriel, no quiero buscarle una explicación, tómalo como que no me siento cómoda sabiendo que tu vida peligra. Pero oye, no te pases películas, que me preocupas tanto como si a Alex le pasase algo.

—Tranquila—dije con las manos en el aire en señal de tregua—que ya me rendí.

—Sí, me enteré de aquello.

—¿Diego?—asintió nuevamente—ese boca floja que no puede guardar un acuerdo entre caballeros.

—Para tu información no necesito que nadie me cuide.

—Lo tengo clarísimo preciosa, solo lo mantengo encantado para que se demoré más en notar que no eres una princesa sino un un feo, gordo y apestoso sapo. Croak—entrecerró los ojos y me sacó la lengua.

—Púdrete Vernetti.

Y todo se volvió normal. Tuve que delirar por cinco días, pero valió completamente la pena.

Félix entró de improviso y nos quedó mirando con la ceja alzada. A ella, luego a mí.

—Campeón—dijo después de un minuto—no puedes tener sexo en un hospital, va contra la moral y las buenas costumbres, solo ten eso en mente antes de que hagas cualquier movimiento ¿De acuerdo? Si mamá llama estoy en el baño. Ten buena tarde.

Y se fue. No voy a ahondar en el carácter de mi hermano Félix, lo único que sacó como herencia fue la sutileza de mi padre y la adorable amabilidad de mi madre. Pobre chico.

Camila se puso varios tonos de rojo por sobre lo que yo había visto antes en su cara y de pronto sentí una extraña alegría bastante familiar.

—Creo que eso limita bastante mis acciones. Aunque hay varias prácticas que no se consideran sexo en sí.

Ella alzó la almohada a manera de amenaza mientras sus mejillas se volvían aún más rojas. Le sonreí con esa sonrisa que sé que es capaz de domar bestias, para luego encender el televisor con aire despreocupado.

—Bueno, creo que tendrás que quedarte el resto de la tarde. Mi familia no me permite estar solo en el hospital y ya que  Félix se ha ido por tu culpa.

—¿Mi culpa?

—Sí, bueno, has dado una impresión incorrecta ¿Sabes? No deberías mirarme como si desearas comerme.

—Yo… Yo… Yo miro siempre así.

—¿Como si desearas comerme?

—Sí… ¡No! Demonios—Se recostó en el sillón amurrada, la ignoré. Siempre me habían parecido extremadamente cómicas sus actitudes y, por lo general, si me atrevía a interrumpir ella se volvía más seria.

—¿Te quedas?

—¿Tengo más opciones?

—No, bueno, podrías masajearme la espalda también.

—No fuerces tu fortuna Vernetti, te perdoné, eso no significa que puedes pasarte de la raya.

—Lo tendré en cuenta.

Se quedó conmigo hasta la hora de almuerzo, cuando la convencí que no podía alimentarme solo y que Félix se encargaba de darme el alimento en la boca. Pasó lo mismo a la hora de once. Fui alimentado manualmente todo el día por Camila. Sé que dije que detesto depender de otras personas, pero en serio me era muy divertido pensar en la cara que pondría cuando se diera cuenta de que la había engañado, y aunque eso no llegase a suceder me quedaría con la satisfacción de haber sido alimentado por ella. Supuestamente me había dado por vencido y todo eso pero vamos, ser alimentado por una chica siempre debe de disfrutarse, siempre y cuando no sea tu madre.

—Buenas tardes amorcito—dijo Tamara mi enfermera al entrar para tomarme los signos vitales—¿Cómo está el más guapo del piso?

—Muy bien gracias—respondí coqueto. ¿Qué? Se me dan bien las mujeres, no puedo evitarlo, más que nada las mujeres mayores como Tamara, que tenía casi cincuenta años.

—Qué raro, ayer estabas comiendo solito ¿Pasó algo?

Camila me miró y frunció el ceño, dejó caer la cuchara con flan sobre la cama y yo maldije.

—Eres un…

—Camila—la interrumpí antes que insultara a mi madre—ella es Tamara. Tami, ella es Camila. Aunque no lo crean ambas tienen mucho en común, ambas me han visto desnudo ¡Conózcanse!

Camila se puso roja y Tamara soltó una carcajada mientras me ponía el termómetro bajo el brazo.

—Tami ¿Puedo ir al baño solo o tengo que usar el pato?

—No, no, puedes ir solito—respondió después de tomarme la presión—¡Pero no te quites el termómetro!

Me levanté sin poner mucha atención al agujero en la parte posterior de mi bata, y luego me giré, Tamara seguía concentrada anotando los valores de mi presión y mi pulso, y Camila estaba aún más roja que hacía unos segundos. Sonreí. Bueno, tengo un culo irresistible, o eso me han dicho.

Entré al baño para orinar parado—como los hombres—luego de seis días haciéndolo en un pote plástico. Esa era también la primera ocasión que me veía en un espejo. Solo diré que aún con esa cantidad ridícula de costras desagradables en mi cara, nunca dejé de verme con estilo, nunca.

Salí y me encontré con ambas mujeres riendo. Le entregué el termómetro a mi enfermera y esta lo recibió y revisó en seguida.

—Comentábamos que el club de “Mujeres que han visto a Gabriel desnudo” no es muy exclusivo.

—Ni tampoco muy exigente con la membresía—agregó Cami aguantando la carcajada.

—Acéptenlo, soy lo mejorcito que han visto en mucho tiempo—Tamara rompió en risas histéricas.

—Tienes razón, pero la magia se pierde bastante cuando nuestro momento más romántico es un baño de esponja a tu costras—agregó ella recogiendo sus implementos—Tienes una novia muy simpática, gusto en conocerte Cami.

—No, no soy su novia—se apresuró ella a corregir—somos… amigos.

Tamara nos observó por un largo rato con una mueca suspicaz en el rostro.

—Ya veo… ese tipo de amigos—una sonrisa maquiavélica le decoró los labios—solo recuerden cerrar la puerta desde dentro ¿De acuerdo? No quiero sorpresas—inmediatamente después se fue.

—Te dije que dejaras de mirarme de esa manera tan lujuriosa ¿Qué van a pensar de mí ahora?

—¡No te miro de esa forma!—chilló ella y luego se reacomodó en su asiento—parece como si o conociera a tu novia.

—¿Mi qué?

—Tu novia ¿Dena?

—¡Ah!—respondí con fingida emoción—no es mi novia ¿Quieres ver Game of thrones? Voy en la segunda temporada pero puedo explicarte de que va…

Juro por lo más sagrado que se le cayó la cara de la sorpresa. Desencajó la mandíbula y me quedó mirando como si tuviera un murciélago en la cara, pero no dijo nada, absolutamente nada, por el contrario, se recompuso y se acomodó en el sillón. Contrajo la expresión y guardó silencio por algunos minutos.

—Claro, veámosla, me han dicho que es buena.

No hablamos más del tema. No porque yo no quisiera, sino porque lo evitó por el resto de la tarde. Lucía como si el mundo se le hubiese caído de un segundo para el otro, como si mi revelación derrumbara un punto clave para su supervivencia. Pero Camila era estoica y no diría nada que la pusiera en evidencia. No frente a mí por lo menos.

No sé como pero volví a caer dormido. Desperté varias horas después, solo. Ella me había quitado los lentes, me había arropado y se había ido. Fue extraño, principalmente porque esperaba verla al despertar, quería que su cabeza estuviera en mi hombro o algo así. No lo estuvo, pero no faltaba mucho para que así fuera. Solo un mes, un mes para tenerla.

Forever.

Forever.

Yo opino que es cierto. Sacás tiempo  DE DONDE SEA.

Night Myst (Indigo Court #1) - Yasmine Galenorn

Hace eones, los vampiros trataron de convertir a las Hadas Oscuras con el fin de aprovechar su magia, pero solo lograron crear un enemigo demoníaco más poderoso de lo que imaginaban.Ahora Myst, la Reina Vampírica tiene el poder de comenzar una guerra sobrenatural que había sido profetizada desde hace mucho. Y Cicely Waters, una bruja capaz de controlar el viento, puede ser la única que puede detenerla y salvar a su amado príncipe Fae de la esclavitud de la Reina.Cicely Waters, ha vuelto a su casa en New Forest, Washington, después de enterarse de que su familia está en peligro. La Corte Indigo tiene a la ciudad aterrorizada.La gente está desapareciendo, y extrañas muertes plagan la ciudad. Y cuando ella es arrastrada a un encuentro inesperado y apasionado con Grieve, el príncipe Fae que le enseñó cómo aprovechar el viento, ella se encuentra con un amante feroz y territorial.Pero Greive ha sido esclavizado en la corte de Myst, y ahora, mientras está atrapada ocurren dos males, los amantes deberán sobrevivir a las intrigas de la reina Vampírica Fae, y Cicely tendrá que desenredar los secretos ocultos en su propio legado.
Descargar 

Night Myst (Indigo Court #1) - Yasmine Galenorn

Hace eones, los vampiros trataron de convertir a las Hadas Oscuras con el fin de aprovechar su magia, pero solo lograron crear un enemigo demoníaco más poderoso de lo que imaginaban.

Ahora Myst, la Reina Vampírica tiene el poder de comenzar una guerra sobrenatural que había sido profetizada desde hace mucho. Y Cicely Waters, una bruja capaz de controlar el viento, puede ser la única que puede detenerla y salvar a su amado príncipe Fae de la esclavitud de la Reina.

Cicely Waters, ha vuelto a su casa en New Forest, Washington, después de enterarse de que su familia está en peligro. La Corte Indigo tiene a la ciudad aterrorizada.
La gente está desapareciendo, y extrañas muertes plagan la ciudad. Y cuando ella es arrastrada a un encuentro inesperado y apasionado con Grieve, el príncipe Fae que le enseñó cómo aprovechar el viento, ella se encuentra con un amante feroz y territorial.

Pero Greive ha sido esclavizado en la corte de Myst, y ahora, mientras está atrapada ocurren dos males, los amantes deberán sobrevivir a las intrigas de la reina Vampírica Fae, y Cicely tendrá que desenredar los secretos ocultos en su propio legado.

Descargar 

2 DIAS!

Me duelen las manos porque estuve calcando 30 mapas para geografia. Tuve 2 semanas para hacerlo, pero, bueno, ustedes entienden… estaba leyendo, y releyendo y no tuve tiempo. Se me juntó todo. Los 30 mapas y el exámen de matemáticas…

Apiadense de mi :(

No, no leí "no te enamores de tu hermanastro 1", pero no era eso lo que no entendía. Ya entiendo, puedo encontrarla en otro lugar y entera, eso es lo importante Xd Gracias! Besos :)
librosolvidados librosolvidados Said:

De nada y un beso para vos también.  :D

Hoy es el Dia Mundial Del Libro!
¿Que leen en este gran día? :P?

Hoy es el Dia Mundial Del Libro!

¿Que leen en este gran día? :P?

Feel - Ali Mac
Descubrir que eres un psíquico puede ser difícil. Pero descubrir que tienes que dejar tu casa y trasladarte a una escuela llena de otros psíquicos es más difícil. Sofie White tiene que aprender a lidiar con su nueva compañera de cuarto, nuevas habilidades y nuevos entornos de la Academia Prefiori. Y por si fuera poco, ella se encuentra atrapada en medio de una guerra por su lealtad, sus recuerdos… y tal vez su corazón.
Descargar
 
Gracias a Dreambook Side

Feel - Ali Mac

Descubrir que eres un psíquico puede ser difícil. Pero descubrir que tienes que dejar tu casa y trasladarte a una escuela llena de otros psíquicos es más difícil. Sofie White tiene que aprender a lidiar con su nueva compañera de cuarto, nuevas habilidades y nuevos entornos de la Academia Prefiori. Y por si fuera poco, ella se encuentra atrapada en medio de una guerra por su lealtad, sus recuerdos… y tal vez su corazón.
 
Gracias a Dreambook Side
Es una mezcla de emociones!!

Es una mezcla de emociones!!

Asker stephybusto Asks:
Hola, que gran pagina tienes, esta genial, muy buenos libros!! ¿Podrías subir el libro ''Better Off Friends'' de Elizabeth Eulberg? Por favor y muchas gracias de antemano. Saludos!!
librosolvidados librosolvidados Said:

Muchas gracias!!! Pero Better off friends no está disponible en español :(

Lo siento. 

Besos MUA!