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Asker Anónimo Asks:
El libro Erased de Jennifer Rush esta siendo traducido?
librosolvidados librosolvidados Said:

Si, ya está traducido (lo podés leer en Lecturas terminadas en el foro libros del cielo si tenes mas de 51 comentarios). Tiene que pasar por corrección y diseño creo… 

Entre tonos de gris - Ruta Sepetys
Junio de 1941, Kaunas, Lituania. Lina tiene quince años y está preparando su ingreso en una escuela de arte. Tiene por delante todo lo que el verano le puede ofrecer a una chica de su edad. Pero de repente una noche, su plácida vida y la de su familia se hace añicos cuando la policía secreta soviética irrumpe en su casa llevándosela en camisón junto con su madre y su hermano. Su padre, un profesor universitario, desaparece a partir de ese día.
A través de una voz narrativa sobria y poderosa, Lina relata el largo y arduo viaje que emprenden, junto a otros deportados lituanos, hasta los campos de trabajo de Siberia. Su única vía de escape es un cuaderno de dibujo donde plasma su experiencia, con la determinación de hacer llegar a su padre mensajes para que sepa que siguen vivos. También su amor por Andrius, un chico al que apenas conoce pero a quien, como muy pronto se dará cuenta, no quiere perder, le infunde esperanzas para seguir adelante. Este es tan solo el inicio de un largo viaje que Lina y su familia tendrán que superar valiéndose de su increíble fuerza y voluntad por mantener su dignidad. ¿Pero es suficiente la esperanza para mantenerlos vivos?
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Entre tonos de gris - Ruta Sepetys

Junio de 1941, Kaunas, Lituania. Lina tiene quince años y está preparando su ingreso en una escuela de arte. Tiene por delante todo lo que el verano le puede ofrecer a una chica de su edad. Pero de repente una noche, su plácida vida y la de su familia se hace añicos cuando la policía secreta soviética irrumpe en su casa llevándosela en camisón junto con su madre y su hermano. Su padre, un profesor universitario, desaparece a partir de ese día.

A través de una voz narrativa sobria y poderosa, Lina relata el largo y arduo viaje que emprenden, junto a otros deportados lituanos, hasta los campos de trabajo de Siberia. Su única vía de escape es un cuaderno de dibujo donde plasma su experiencia, con la determinación de hacer llegar a su padre mensajes para que sepa que siguen vivos. También su amor por Andrius, un chico al que apenas conoce pero a quien, como muy pronto se dará cuenta, no quiere perder, le infunde esperanzas para seguir adelante. Este es tan solo el inicio de un largo viaje que Lina y su familia tendrán que superar valiéndose de su increíble fuerza y voluntad por mantener su dignidad. ¿Pero es suficiente la esperanza para mantenerlos vivos?

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That Wedding (That Boy #2) - Jillian Dodd
El anillo de compromiso en mi dedo refleja mi felicidad.
Me siento tan brillante, reluciente y llena de promesa, porque sé absolutamente que él es ese chico.
El chico con quien quiero casarme. Mi príncipe. Mi felices para siempre.
Pero entonces, nuestro pastor empieza a cuestionar un montón de preguntas.
Sus padres dicen que no he abordado mi pasado.
Tengo sueños espantosos sobre desastres de la boda.
No puedo encontrar el vestido perfecto.
Tengo que manipularlo para salirme con la mía.
Un antiguo novio me pide huir con él.
Mi mejor amigo dice que voy arruinarlo todo.
Y para siempre comienza a sonar como un largo tiempo.
Lo que totalmente me asusta y me hace cuestionar todo lo que sé.
¿Deben los mejores amigos casarse?
¿Mi pasado afectará nuestra relación?
¿Son mis horripilantes sueños una advertencia?
¿Alguna vez encontraré un vestido?
¿Podría su sensualidad estar nublando mi juicio?
¿Arruinaré todo?
¿O es sólo un caso de pies fríos?
Y entonces tengo que decidir. ¿Estoy dispuesta a renunciar al amor verdadero para siempre, o voy a escuchar a mi corazón y casarme con él?
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That Wedding (That Boy #2) - Jillian Dodd

El anillo de compromiso en mi dedo refleja mi felicidad.

Me siento tan brillante, reluciente y llena de promesa, porque sé absolutamente que él es ese chico.

El chico con quien quiero casarme. Mi príncipe. Mi felices para siempre.

Pero entonces, nuestro pastor empieza a cuestionar un montón de preguntas.

Sus padres dicen que no he abordado mi pasado.

Tengo sueños espantosos sobre desastres de la boda.

No puedo encontrar el vestido perfecto.

Tengo que manipularlo para salirme con la mía.

Un antiguo novio me pide huir con él.

Mi mejor amigo dice que voy arruinarlo todo.

Y para siempre comienza a sonar como un largo tiempo.

Lo que totalmente me asusta y me hace cuestionar todo lo que sé.

¿Deben los mejores amigos casarse?

¿Mi pasado afectará nuestra relación?

¿Son mis horripilantes sueños una advertencia?

¿Alguna vez encontraré un vestido?

¿Podría su sensualidad estar nublando mi juicio?

¿Arruinaré todo?

¿O es sólo un caso de pies fríos?

Y entonces tengo que decidir. ¿Estoy dispuesta a renunciar al amor verdadero para siempre, o voy a escuchar a mi corazón y casarme con él?

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That Boy (That Boy #1) - Jillian Dodd
Ese Chico es un romance contemporáneo sobre enamorarse de los chicos de al lado.
Ya saben, ser amiga con dos chicos guapos tiene sus beneficios.
Allí está Danny. Danny es el chico de oro en todos los sentidos. Tiene ojos azules de ensueño y cabello rubio que siempre se ve perfecto, incluso cuando está despeinado por el aire o aplastado en un casco de fútbol americano. Él es el chico del cual todas las chicas se enamoran. El chico con el cual me meto en problemas, con quien discuto, el guapo mariscal de campo que ninguna chica puede resistir, ni siquiera yo. Estar con Danny es como estar en una aventura. Tiene una sonrisa brillante y contagiosa y unos abdominales para morir. Es prácticamente irresistible.
Igualmente fascinante es Phillip. El adorable y dulce de Phillip, a quien conozco desde que nací. Phillip tiene el pelo oscuro, una sonrisa perfecta, ojos marrones y la voz más sexy que he escuchado. Él es el chico con el cual hablo todas las noches antes de irme a dormir. El chico que me rescata, quien puede leer mi mente, que siempre está ahí para mí, el chico que me mantiene alejada de problemas, el chico que irritantemente cada vez se pone más guapo, y cuyos fuertes brazos siempre parecen encontrar su camino a mi alrededor. Y cuando me da esa sonrisa, es imposible decir no.
Un chico me dará mi primer beso.
Un chico me enseñará a besar.
Un chico me llevará al baile de graduación.
Y, finalmente, un chico me pedirá que me case con él.
Ambos serán mis mejores amigos.
Pero sólo uno de ellos será el chico del que me enamoraré.
Sólo uno de ellos es Ese Chico.
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That Boy (That Boy #1) - Jillian Dodd

Ese Chico es un romance contemporáneo sobre enamorarse de los chicos de al lado.

Ya saben, ser amiga con dos chicos guapos tiene sus beneficios.

Allí está Danny. Danny es el chico de oro en todos los sentidos. Tiene ojos azules de ensueño y cabello rubio que siempre se ve perfecto, incluso cuando está despeinado por el aire o aplastado en un casco de fútbol americano. Él es el chico del cual todas las chicas se enamoran. El chico con el cual me meto en problemas, con quien discuto, el guapo mariscal de campo que ninguna chica puede resistir, ni siquiera yo. Estar con Danny es como estar en una aventura. Tiene una sonrisa brillante y contagiosa y unos abdominales para morir. Es prácticamente irresistible.

Igualmente fascinante es Phillip. El adorable y dulce de Phillip, a quien conozco desde que nací. Phillip tiene el pelo oscuro, una sonrisa perfecta, ojos marrones y la voz más sexy que he escuchado. Él es el chico con el cual hablo todas las noches antes de irme a dormir. El chico que me rescata, quien puede leer mi mente, que siempre está ahí para mí, el chico que me mantiene alejada de problemas, el chico que irritantemente cada vez se pone más guapo, y cuyos fuertes brazos siempre parecen encontrar su camino a mi alrededor. Y cuando me da esa sonrisa, es imposible decir no.

Un chico me dará mi primer beso.

Un chico me enseñará a besar.

Un chico me llevará al baile de graduación.

Y, finalmente, un chico me pedirá que me case con él.

Ambos serán mis mejores amigos.

Pero sólo uno de ellos será el chico del que me enamoraré.

Sólo uno de ellos es Ese Chico.

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01-dreamcatchers ha dicho: Hola chicas,quien es la autora de ese libro? digo para buscar el resumen y tener idea de que trata. Es que ya me dieron curiosidad…Gracias. :))

La autora es Jilliand Dodd. That baby es el tercer libro de la trilogía That Boy. voy a buscarlo y lo subo :)

Asker Anónimo Asks:
De que se trata la saga mythos academy
librosolvidados librosolvidados Said:

En esa academía hay valquirias, amazonas, espartanos… y nuestra protagonista es una gitana. puede ver imágenes en su cabeza y destellos de los recuerdos de otras personas y sentimiento de todo lo que toca.

Esta es la sinopsis del primer libro:

Mi nombre es Gwen Frost, y voy a la Academia Mythos -una escuela de mitos, magia y chicos guerreros, donde aún el más tonto sabe cortar una cabeza con la espada y Logan Quinn, el chico espartano caliente de la escuela, también parece estar muerto. Pero más tarde, las cosas han sido extrañas, al menos para Mythos.

Primero, la muchacha tacaña Jasmine Ashton, fue asesinada en la Biblioteca de Antigüedades. Entonces, alguien robó el Tazón de las Lágrimas, un artefacto mágico que puede usarse para causar la Segunda Guerra del Caos. Ya sabes, la muerte, destrucción y montón de cosas malas, muy malas. Estas cosas extrañas siguen pasando en Mythos, pero estoy determinada a encontrar quién mató a Jasmine y porqué -especialmente desde que debería haber sido yo una de las personas muertas.

Te la recomiendo.

Pawn (The Blackcoat Rebellion #1) - Aimée Carter
Puedes ser una VII, si renuncias a todo.
Para Kitty Doe, parece una decisión fácil. Puede pasar el resto de su vida como una III en la miseria, desdeñada por los rangos más altos, y forzada a dejar a la gente que ama, o puede convertirse en una VII y unirse a la familia más poderosa del país.Si dice que sí, Kitty será enmascarada—transformada quirúrgicamente en Lila Hart, la sobrina del Primer Ministro, que murió bajo circunstancias misteriosas. Como miembro de la familia Hart, será famosa, será venerada, y por primera vez, será alguien.Sólo hay una pega. También debe detener la rebelión que Lila promovía secretamente, la misma que hizo que la mataran y en la que Kitty cree. Enfrentada con amenazas, conspiraciones y una vida que no es la suya, debe decidir qué camino elegir—y aprender cómo convertirse en algo más que un peón en un juego retorcido que apenas entiende.Descargar
Traducido por Dark Guardians

Pawn (The Blackcoat Rebellion #1) - Aimée Carter

Puedes ser una VII, si renuncias a todo.

Para Kitty Doe, parece una decisión fácil. Puede pasar el resto de su vida como una III en la miseria, desdeñada por los rangos más altos, y forzada a dejar a la gente que ama, o puede convertirse en una VII y unirse a la familia más poderosa del país.
Si dice que sí, Kitty será enmascarada—transformada quirúrgicamente en Lila Hart, la sobrina del Primer Ministro, que murió bajo circunstancias misteriosas. Como miembro de la familia Hart, será famosa, será venerada, y por primera vez, será alguien.
Sólo hay una pega. También debe detener la rebelión que Lila promovía secretamente, la misma que hizo que la mataran y en la que Kitty cree. Enfrentada con amenazas, conspiraciones y una vida que no es la suya, debe decidir qué camino elegir—y aprender cómo convertirse en algo más que un peón en un juego retorcido que apenas entiende.

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Traducido por Dark Guardians

totally-crazy-and-misunderstood ha contestado: Adrian!

Siii Adrian! Adrian Ivashkov es el personaje que elegí. Es un moroi perteneciente a una de las doce familias reales. Es un usuario del espíritu, especialmente habilidoso en caminar en los sueños-

Algunas frases:

Adrian tomó mi rostro entre sus manos, “Rose, hago trampa en las cartas, le compro licor a menores. Pero nunca, jamás te forzaría a hacer algo que no quieres.” Spirit Bound (Vampire Academy)

"Puedes pensar lo que quieras, hacer lo que quieras" continuó Adrian, inconsciente de mis traicioneros pensamientos. Había una calma remarcable en él. "Simplemente seguiré amándote, incluso si es inútil"

"Usted sabe, yo soy el sobrino nieto favorito de la reina. Bueno…soy su único sobrino nieto, pero eso no es importante, todavía sería su favorito…"

"Eso es muy excitante" dijo. Tiró su segundo cigarrillo al suelo y lo pisó.

"¿Que te den un puñetazo en el ojo?"

"Bueno, no. Por supuesto que no. La idea de ponerse duro contigo es excitante. Soy un gran fan de los deportes de contacto."

"Si alguien va a dar un paso al frente y ser el cabalero de brillante armadura aquí, podría ser perfectamente yo…"

"Te ves confundida"

"Creo que estoy pensando demasiado las cosas" él asintió solemnemente.

"Es por eso que trato de no hacerlo"

"No tienes porqué parecer difícil, ya me tienes"

  • Personaje masculino. 
  • A lo largo de todos los libros en los que aparece lo describen así: valiente, desinteresado, rebelde, arrogante, molesto y divertido
  • En un momento puede estar feliz y hablar normalmente con la gente a su alrededor; y al siguiente es distante y habla en acertijos.
  • Es una persona emocionalmente dañada, por el trato de su padre para con él, y otra razón que no puedo decir o lo adivinan. Eso lo llevó a la depresión y convertirse en un alcohólico.
  • Él quiere que los demás vean que vale algo. Tiene un montón de dudas sobre sí mismo y también una baja autoestima. Él cree que se convertirá en lo que todos piensan que ya es: un fracaso. 
  • Forma parte de una de las doce familias reales.
  • Es francamente encantador. Todo lo que dice es ingenioso y divertido. 
  • Es un artista.
  • Tiene ojos verdes. 

¿Ya lo adivinaste?

Hurt - Tabitha Suzuma
¿Por qué un tipo como Mathéo Walsh quieres morir? A los diecisiete años, es el más prometedor campeón de buceo de Gran Bretaña. Él es un galán, una recta de un estudiante y vive en una de las zonas más ricas de Londres. Él tiene grandes compañeros y está profundamente enamorado de su novia, Lola. Él es la envidia de todo el mundo a su alrededor. Él siempre ha sido un chico estable, equilibrado.
Hasta que un fin de semana. Un fin de semana que parece que no puede recordar. Todo lo que sabe es que se ha vuelto una persona cambiada. Aquel que ya no sabe cómo divertirse, ya no quiere pasar tiempo con sus amigos, ya no goza de buceo. Algo terrible sucedió ese fin de semana - algo violento, sangriento y retorcido. Él ya no sabe quién es. Ya no confía en sí mismo alrededor de la gente: sólo quiere hacer daño, herir y destruir. Poco a poco, comienza a reconstruir los recuerdos enterrados y fragmentadas, y se encuentra mirando el reflejo de un monstruo.
 
Atormentado, de repente se encuentra a sí mismo frente a la opción más devastador de su vida. Mantener su secreto y poner las personas más cercanas a él en terrible peligro. O confesar y perder a Lola para siempre…

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Gracias a “Dream of Glass”

Hurt - Tabitha Suzuma

¿Por qué un tipo como Mathéo Walsh quieres morir? A los diecisiete años, es el más prometedor campeón de buceo de Gran Bretaña. Él es un galán, una recta de un estudiante y vive en una de las zonas más ricas de Londres. Él tiene grandes compañeros y está profundamente enamorado de su novia, Lola. Él es la envidia de todo el mundo a su alrededor. Él siempre ha sido un chico estable, equilibrado.

Hasta que un fin de semana. Un fin de semana que parece que no puede recordar. Todo lo que sabe es que se ha vuelto una persona cambiada. Aquel que ya no sabe cómo divertirse, ya no quiere pasar tiempo con sus amigos, ya no goza de buceo. Algo terrible sucedió ese fin de semana - algo violento, sangriento y retorcido. Él ya no sabe quién es. Ya no confía en sí mismo alrededor de la gente: sólo quiere hacer daño, herir y destruir. Poco a poco, comienza a reconstruir los recuerdos enterrados y fragmentadas, y se encuentra mirando el reflejo de un monstruo.
 
Atormentado, de repente se encuentra a sí mismo frente a la opción más devastador de su vida. Mantener su secreto y poner las personas más cercanas a él en terrible peligro. O confesar y perder a Lola para siempre…
Gracias a “Dream of Glass”

Septiembre es un buen mes. Por una parte está mi cumpleaños, y, aunque por lo general no me importa, no me quejo si recibo regalos, saludos y torta. Por otra parte están los feriados de la independencia, que, por ser tres, significa que nos dan la mayor parte de la semana libre. Y dado que mi cumpleaños es el quince, digamos que me pasé las vacaciones ocupado con Camila.

Muy ocupado.

A veces salíamos por comida, o para tomar sol—la vitamina D es importante y se obtiene de la luz solar—otras simplemente para que el resto de los habitantes de mi casa supieran de nosotros, también para que ella fuese a su casa por ropa y a dar señales de vida. Pero la mayor parte del tiempo estábamos en mi cama, haciendo el amor, comiendo, haciéndolo de nuevo, viendo las cuatro temporadas de Game of Thrones, cosas por ese estilo.

No estaba seguro si habíamos superado la etapa de ir lento y tampoco tenía ganas de preguntar. Como dicen por ahí: prefiero pedir perdón que permiso.

Bueno, tampoco me gusta pedir perdón. Lo que hago generalmente es hacer las cosas y esperar que salgan bien. Quizás ese es el origen de todos mis problemas ¡Esperen! Estoy viendo algo importante aquí ¿Podría ser que si pidiera permiso las cosas me resultaran mejor?

Debería reflexionarlo a profundidad.

—¡Y aún puedes caminar!—gritó Vicente viéndome entrar a la cocina—¡Y traes ropa puesta!

—Muy gracioso—dije.

—Menos mal que te haces presente—dijo mi hermana—ya pensábamos que tendríamos que llevarte al veterinario para que te revisaran el distemper.

—Muy graciosa—repetí, mirando a Lena esta vez. Camila se había ido hacía ya tres días, pero ellos insistían en molestarme.

Abrí el refrigerador para sacar el último trozo de mi torta de cumpleaños, pero ya no estaba. Maldije a Dena, ella era la única capaz de comerse mi comida sin mi permiso. Lo bueno era que esa torta llevaba casi seis días, con total seguridad Dena se estaría indigestando por ahí.

Muajajajajaja.

—Oye… ha sido la celebración de cumpleaños más larga desde que Lena cumpliera dieciséis—terció mi hermano, aun cuando yo trataba de ignorarlo por completo.

—¡Oh, sí! Aún recuerdo ese cumpleaños ¿No, mi amor?—Lena rio por lo bajo y Alex se atoró con un trozo de pan.

Tanto a Vicente como a mí se nos desfiguró la cara y fulminamos a Alex de inmediato con la mirada. Vicente se levantó para tomarlo por el cuello de la camisa pero me interpuse.

—¡Tranquilo Vicho!—se defendió Alex—Eso pasó hace ya cinco años… además no quieres dejar a tus sobrinas sin padre.

—Me valen mis sobrinas, voy a partirte la cara ¡Suéltame Gaby que voy a matarlo!

—Ya cálmate Vicente—dije sujetándolo de la cintura.

—¿Qué ahora lo defiendes?—chilló él.

—No lo defiendo, pero soy de la idea que nos iría mejor con el hacha que tengo en el auto. Y sabes, para cerciorarnos que no tenga más prole.

Vicente detuvo su pelea y me miró. Asentimos al mismo tiempo y Alex tragó sonoramente.

Bajamos en ascensor hasta el primer piso calmados y dispuestos acortarle los testículos a Alex. Era muy probable que ya no estuviera en casa para cuando regresáramos, pero la idea era dejar bien claro nuestro punto y marcar terreno de las cosas que eran y no aceptables. Mencionar que se tiraba a mi hermana cuando apenas si se había desarrollado era una de las cosas no aceptables.

—No he visto a Dena… ¿En qué anda?—pregunté.

—No la has visto, igual como no has visto la luz del día…—me sonrió de medio lado—picarón.

—Nunca te harás a la idea de que tengo novia ¿No?

—Nunca, demasiado increíble. Realmente creí que serías el tío solterón que cuidaría de mis hijos.

—Si tú conseguiste novia estable Vicente, cualquiera puede…

—Sí, hablando de novia estable, me voy hoy y siquiera se ha tomado la molestia de despedirse, para cuando desperté ya no estaba. No sé qué le pasa conmigo pero creo que quiere terminarme y no sabe cómo. Todo esto de que vivas con ella debe incom…

—¿Quiere terminarte y tú ahí tan calmado?

—¿Y qué quieres que haga? ¿Qué la persiga hasta que terminemos juntos caminado hacia el arcoíris?—se quitó el cabello rubio de los ojos y colocó su mueca patentada de conquistador imparable. Vicente es muy guapo, realmente muy guapo, probablemente el más guapo de la familia, se parece mucho a mi abuelo cuando era joven. Quizás por eso nos llevamos tan mal. Esperen creo que estoy teniendo otra iluminación en este momento—No todos podemos darnos el lujo de arrastrarnos patéticamente por una chica y perder todo el Glamour como tú angelito, hay quienes nos dedicamos a mantener la moral masculina alta.

Rodé los ojos y abrí el maletero para sacar el hacha. Se mantenía afilada y pulida, tal cual como la había dejado la última vez. No voy a jactarme de lo bueno que soy con las hachas, no lo hice la primera vez así que creo que mantendré bajo perfil en ese aspecto, lo que si mencionaré era lo mucho que quería decapitar a mi hermano en ese momento. Era como si el hacha hubiese sido construida para encajarse en sus sesos.

—Creo que solo eres un mujeriego al cual le asusta querer de verdad una chica.

 —Nope hermanito, ese eres tú—musitó en tono musical—Yo no tengo miedo de decir que estoy enamoradísimo de Dena, ahora, si ella no me quiere no hay mucho que podamos hacer. Sufriré, me beberé todo el alcohol de Viena y estaré bien en un par de meses, caso cerrado.

—Eres un monstruo emocional.

—Y tú un bebé llorón que por dos años no pudo superar que le dieran el “ultimátum”—realmente, no hubiese habido sombrero que le quedara mejor que mi hacha—Y hablando de tu chica ¿Has visto nuestro regalo?

—¿Qué tiene eso que ver con Camila?

—Si lo hubieras visto lo sabrías. Vamos, es imprescindible que lo veas.

Subimos con la misma calma con la que bajamos, y efectivamente, para cuando llegamos al quinto piso Alex se había marchado a trabajar. Lena nos regañó por un rato pero luego lo olvidó y comenzó a prepararse para ir a clase. Según todos en la casa ya era hora de que tomara su prenatal, según ella todo iba de maravilla con las pequeñas y mientras todo fuera bien no era necesario que perdiera clases.

Fuimos, Vicente y yo, hasta mi cuarto y por fin abrí el regalo de mis hermanos. Era un cuaderno viejo. Estaba sucio, roto, desgastado y escrito en todas las páginas.

Miré a Vicente por un minuto completo.

—¿Es en serio?

—Ábrelo angelito.

La primera página tenía dibujado un gran corazón flechado que dentro decía: Guía para el pescador por deporte. Manual básico para mantener a una chica a tu lado. Escrito por Lorenzo Vernetti. Y Sebastián. Y Félix. Y Vicente.

Cada nombre tenía un tipo distinto de lápiz azul y distinta letra.

Alcé la ceja y le dediqué una mirada escéptica a mi hermano. Cabe mencionar que antes de ese día no sabía de la existencia de aquel cuaderno y tener los escritos románticos de mis hermanos significaba una sorpresa que no sabía si considerar grata o espeluznante.

—¿Qué es esto?

—Lo que ves.

—¿Tenemos un manual familiar para las novias?

—¡Oh sí! Créeme el problema con las chicas es genético, no eres solo tú. Esto se lo dio Lorenzo a Sebastián cuando comenzó a salir con esa chica Romina ¿La recuerdas? Y bueno, luego él se lo pasó a Félix, agregando claramente las cosas en las que había fallado, luego Félix me lo dio a mí, sin muchas correcciones debo acotar, y ahora yo te lo heredo. Es todo tuyo hermanito.

—¿Me estás…

—No, esto es serio, si no lo usas las probabilidades de que te manden a freír monos a África es muy alta.

Vicente hablaba en serio, aquel cuadernillo había pasado por cada uno de mis hermanos y, a pesar de que todos no le habían sacado el mismo provecho, habría sido de gran ayuda en momentos difíciles. Y ahora estaba en mis manos.

Esa misma tarde, luego de terminar con la universidad e ir a dejar a Tifoncito al aeropuerto, me recosté en mi cama para leer el dichoso cuaderno.

La primera página era un prólogo escrito por mi hermano Lorenzo sobre como a través de los años la familia Vernetti—contra todo pronóstico—había logrado producir por lo menos un heredero fértil que perpetuara el apellido.

«Los Vernetti somos todos un conquistadores natos…» escribió «…pero es más bien un afán de cazador. Disfrutamos del acecho y la espera, sin tener idea de qué hacer con la presa después de conseguirla. Nos describiría como pescadores por deporte, quienes tiran el anzuelo, sacan el pez y lo devuelven al agua. Es una buena manera de ganar logros, y mantener la fauna intacta, pero créeme hermano, al final del día todos los demás pescadores tendrás algo que comer para llevarse a casa mientras que tú estarás solo, con un montón de logros efímeros, y en tu mano una caña vacía…»

La palabra caña estaba subrayada con rojo y una flecha indicaba una nota al margen. Reconocí la letra de Vicente.

«CAÑA=PENE. Es una metáfora»

Y lo lindo de las metáforas es que queden como metáforas, pero nadie se lo había mencionado a Vicente. Predije que esa iba a ser una larga lectura.

Reí un buen rato mientras leía los desvaríos de Lorenzo. Él se licenció en literatura y dedicó su tiempo a hacer clases en colegios y organizar talleres de lectura. Amaba leer y escribía de una manera muy fresca. Siempre me sacaba una sonrisa.

«Capítulo 1: ME QUIERE MUCHO, POQUITO, NADA. Test rápido para saber si estás enamorado» Leí después de seis páginas de introducción.

Meses de sufrimiento tratando de entender que mierda le pasaba a mis tripas cuando pensaba en Camila y resulta que Lorenzo había solucionado el problema años antes ¿Era eso una puta broma? ¿Qué les costaba dármelo cuando me vieron deambular por el mundo como alma en pena?

«Para realizar el siguiente cuestionario necesitas lápiz y papel. Anota tus respuestas y en la última página encontrarás los puntajes. Súmalos y sabrás si estás enamorado»

Escéptico no describía del todo mi estado actual. Mi hermano muerto había hecho un cuestionario muy parecido a los de las revistas para niñas que definiría mis sentimientos por Camila. Sentí un subidón de estrógenos. Era irreal, pero aun así lo hice.

Las preguntas conformaban un conjunto ridículo. Algunas tenían todo el sentido del mundo ¿Qué sientes cuando piensas en ella? ¿Han intimado? ¿Cuántas veces la llamas al día? Otras dudosamente servirían para otra cosa más que quitarme tiempo ¿Quién ha marcado más goles en torneos oficiales: Pelé o Maradona? ¿En cuántos colores ve un elefante blanco de la india? ¿Qué le pasa a lupita? Juan tiene seis manzanas y Carlos dos peras. Si Juan se sube a una nave que es capaz de volar a la velocidad de la luz y viaja por mil años mientras que Carlos es criogenizado a una temperatura de -9°C, suponiendo que ambos pesen y midan lo mismo, cuando se vuelvan a ver ¿Sera época de sandías?

Solo por si se lo preguntaban omití esa.

Al final obtuve noventa puntos. Me tomó treinta minutos y dos búsquedas en internet terminar el test, y a cada segundo que pasaba me convencía más de que era una estupidez, pero ya estaba en ello, no me haría nada malo leer las respuesta.

«Entre 80 y 100 pts: O ES BLANCO O ES NEGRO. Felicitaciones, eres un Gabriel Vernetti cualquiera»

No sé qué me impactó más, si la mención a mi nombre o el hecho de que a Félix le hubiese salido el mismo resultado (él había hecho el cálculo en la última hoja). Proseguí con la lectura.

«Tienes las capacidades emocionales de una cucaracha nacida en Chernóbil. No cabe duda de que te has enamorado un par de veces y ni siquiera te has dado cuenta. Si amigo, eso que te revuelve las tripas no es colon irritable, no es colitis ulcerosa y no es intolerancia a la lactosa (si los síntomas persisten y se acompañan de diarreas con sangre o pus, consulte con su médico), esas son las metafóricas mariposas anunciando que, a pesar de lo que el mundo diga, sí eres capaz de sentir cosas por otras personas. En este momento estás pasando por un estado complicado y te sientes más confundido que un escoces frente a una señal de baño para mujeres, pero no hay que desesperar, porque cabe la posibilidad de que te estés enamorando… solo un poco. Ahora las cosas son brumosas pero, como todo buen Gabriel Vernetti que carece de sensibilidad para las sutilezas, no te darás cuenta de lo estúpidamente enamorado que estás hasta que sea demasiado tarde. Para ti no hay términos medios, ahora no sientes nada, pero luego el amor te golpeara con la fuerza de un camión de concreto. Amén»

No sé en qué momento comencé a llorar. Soy malo para hacerlo, no me nace, pero en ese momento lloré como un bebé. Era como si Lorenzo me aconsejara de nuevo, era como volver a tener dieciocho y sentarme en su cama para contarle mis dramas de adolescente. No me había dado cuenta lo mucho que lo extrañaba, lo mucho que necesitaba unas palabras de aliento. Al final él siempre tenía razón, no percibo los sentimientos, estos me golpean de repente… como camiones de concreto.

A las siete llamé a Camila. Mi lectura había alcanzado el Capítulo 3, y con él una revelación poco agradable.

—Nunca hemos tenido una cita—dije en cuanto contestó.

—Eso es porque yo soy hombre y tengo casi sesenta años.

—Hola don Hector. Creí que había llamado al celular de Cami.

—Lo hiciste, ella se está bañando ¿Le digo que te devuelva el llamado?

—Sí por favor.

Colgué y revisé nuevamente el capítulo tres.

«Sé que parece una reverenda estupidez, y lo es, pero a las mujeres les gusta que uno salga con ellas. Nuestras mujeres saben que somos íntegros energúmenos, con escazas capacidades de comportarnos en sociedad, pero aun así disfrutan que las saquemos por un par de horas y nos comportemos como seres humanos normales aunque hasta el mesero sepa que es una mentira. Debes estar preparado para ello hermano y lo más importante es saber que es y que no es una cita (Adjunto lista detallada). Como segunda cosa, anota el día en que saliste por primera vez con ella, si es posible tatúatelo, siempre será pregunta sorpresa en medio de una discusión…»

El teléfono sonó y contesté con calma, esta vez sí era ella.

—Nunca hemos tenido una cita.

—Hola… y claro que hemos tenido citas.

—No, no hemos tenido ninguna—ninguna que se pueda considerar como tal.

—Ese día cuando hablamos por…

—No cuenta—punto número seis: llamadas telefónicas extensas no cuentan.

—Almorzamos juntos durante la semana.

—No cuenta—punto nueve: situaciones informales no cuentan.

—Estuve tres días en tu casa.

—No cuenta—punto treinta y dos: maratones de sexo no cuentan. Esa la había escrito Félix… quien lo diría.

—Gabriel… comienzo a pensar que buscas una excusa para salir conmigo. De acuerdo ¿Quieres salir hoy?—me sorprendí de grata manera, el librito mágico funcionaba ¡Alabado seas Lorenzo!

—Bien ¿Quieres comer comida Thai? Después podríamos caminar un rato por bellavista o algo así.

—No estoy acostumbrada al Thai… confiaré en ti.

Colgamos. Y todo había salido mucho mejor de lo esperado, pero por alguna razón idiota decidí que no debería leer más el librito. Sentía que era como hacer trampa. Lo sé, fue estúpido, no se preocupen, después me di cuenta solo.

Así que lo dejé en casa y no leí el capítulo cuatro, en donde Lorenzo y Sebastián hacían una breve explicación sobre qué temas tocar y cuáles no. Idiota, idiota, idiota.

—A decir verdad no confiaba en tu elección de la comida Thai—dijo ella tomando un nuevo bocado.

—Porque no te gusta el Thai…

—Porque no suelo consumirla. Pero debo aceptar que ha sido una velada magnifica, con muy buena comida. Gabriel, me has sorprendido—sé que no lo creerán pero la palabra sorpresa nunca ha sido usada en mí de manera grata, así que me sentí lleno de energías renovadas. Todo iba de maravillas y eso me hizo bajar la guardia.

—Bien, ya que estamos siendo honestos… Hoy me he dado cuenta de algo—me relajé sobre la silla y esperé que el mundo me parara o algo así. Si no era el momento de decirlo alguna señal me lo avisaría.

—¿Qué?—preguntó ella metiéndose algunos fideos con salsa de coco a la boca.

—Bueno, considerando las circunstancias y nuestra relación actual, cabe la posibilidad de que me esté enamorando solo un poco de ti—sé que sonó como si estuviese presentando las evaluaciones mensuales de la bolsa, pero la verdad es que las palabras bonitas solo me salen cuando improviso, todo lo que haya pensado más de una vez saldrá de mi boca como palabras de abogado.

Y hablando de cosas que salen de las bocas de las personas, los fideos salieron disparados de la boca de Camila solo para regarse sobre la mesa en un concierto de quejidos, tos y expresiones aterrorizadas semi-azules. Tomó su vaso de agua y se lo bebió al seco.

—¿Cabe la posibilidad que te estés enamorando?—chilló después de un largo ritual de beber y toser.

—¿Y que tiene?

—¿Qué que tiene? ¡Que no puedes amarme! No cuando llevamos saliendo como una semana…

—No dije que te amara—me corregí rápidamente—dije que cabía la posibilidad que en un futuro llegara a amarte y que si lo hiciese ahora sería poquito.

—Gabriel es que… ¿Por qué tenías que arruinarlo?

Se levantó de inmediato tomando sus cosas y se largó, así como así, ignorando por completo mi presencia. Según mis conocimientos básicos sobre sentimientos amar a alguien era bueno. El amor era el antónimo del odio, entraba en la lista de sensaciones positivas y formaba parte de una serie de frases prefabricadas que hacían del mundo un lugar mejor, tales como: Dios es amor; Amor y paz; All you need is love; Es mejor amar y perder que nunca haber amado; Podría escribir lo versos más tristes… no, esperen, esa no tiene amor. De cualquier forma, se suponía que confesar mis pseudo sentimientos por ella significaría un cambio en nuestra relación, uno positivo.

Pero no, ella se había largado y eso significaba dos cosas. Primero: mi confesión no había resultado un apoyo favorable a lo que teníamos; Segundo: yo tendría que pagar la cuenta, y no es por quejarme pero realmente esto de tener una relación estaba desfinanciándome, las chicas de una noche eran más baratas… Auch ¡No era necesario el golpe Moira!

En fin, calculé mentalmente lo que iba a salir la cuenta, dejé el dinero sobre la mesa y corrí tras de ella, últimamente eso se me daba de maravilla. Salí del local y la vi parada en la acera tratando de detener un taxi, se abrazaba el cuerpo y miraba nerviosamente en todas las direcciones posibles. Tuve el presentimiento de que no debía preguntar, ni siquiera debería acercarme, no tenía ni la más mínima gana de saber que le sucedía, porque, muy dentro de mi sabía que si llegaba a mencionar aunque fuera tangencialmente lo de hace dos años iba a enloquecer, a enloquecer de verdad, y eso, bajo ningún concepto podía ser bonito.

¿Qué decía el manual para estos casos?

Oh cierto ¡No iba a dejar que un librito me dijera como armar mi relación! Irónico.

Finalmente me decidí por lo más lógico, y a la vez estúpido. Guardé mi orgullo y me acerqué a preguntar qué era lo que sucedía.

—Bien, no creo que te haya caído mal la comida Thai, y no sé si los sentimientos puedan sentarte mal, pero si estás pensando que esa sensación en tus tripas es intolerancia a la lactosa debo ser el aguafiestas acá y avisarte que no lo es.

—Gabriel por favor, solo quiero irme a casa… sin ti—ni idea de las razones de su tono hostil, pero ahí estaba, su voz puntiaguda perforando toda conversación elocuente que saliera de mi boca.

—Y estoy de acuerdo con eso, si solo pudieras decirme el por qué, todo sería más fluido—me crucé de brazos solo para sentirme como una chica herida en medio de una pataleta, acto seguido los dejé colgado junto a mi cuerpo casi de inmediato. Ella se mantuvo muda—¡Vamos, di algo! Me haces pensar que esto tiene que ver con lo que paso hace dos años.

Se volteó por un instante. No dijo nada, pero hizo el intento. Abrió y cerró la boca como pez fuera del agua, como si desechara mentalmente sus oraciones justo después de que las formara en su cabeza.

—Debe ser una broma—gruñí luego de que ella volviera a su antigua postura—¿Realmente vamos volver al temita? ¿Es que acaso con cada pelea que tengamos volveremos a esto? Camila han pasado dos años ¡Dos! Y ahora, hoy, el veinte de septiembre del dos mil catorce, yo, Gabriel Marcelo Vernetti, te estoy invitando a una cita romántica para comentarte que cabe la remota posibilidad de que me esté enamorando de ti ¡Y tú sales con algo que pasó hace dos años! ¡Dios, esto es una maldición!

—Ese es justamente el problema—masculló con una ira contenida capaz de reventar reactores nucleares—no se supone que esto pasara ¡No se supone que nada de esto pasara!

—¡Oh, cuanto lo siento! Discúlpame por invitarte.

Me gruñó, de veras lo hizo. Fue casi como escuchar un lobo hambriento defender su madriguera. La gente de los alrededores nos quedó mirando y a mí me dieron ganas de chequear que no hubiera luna llena esa noche, solo por si las moscas. En cualquier caso yo me había puesto ya una vacuna antirrábica, no pregunten bajo qué circunstancias.

—Eres imposible—respondió finalmente.

—Si dejaras de evadir una respuesta compresible con insultos podríamos comunicarnos.

—Gabriel, pasé un año convenciéndome que esto no iba a suceder. Que “tú y yo” era un mal chiste, que nunca nos encontraríamos en una situación como esta, y acá estamos tú y yo, comiendo Thai ¡Ni siquiera me gusta el Thai!

—¡Lo sabía! Podríamos haber ido por pasta…

—¡Ese no es el puto problema!—en cualquier minuto iba a transformarse, le iban a salir garras, su aliento apestaría a perro y sus ojos amarillos me vería como la próxima presa—la cosa es que por meses me dije a mi misma que tenía que olvidarte, que tú no eras a persona para mí, que eras un hombre malo-malo y que simplemente el destino, el feng shui y los planetas no nos querían juntos. Y ¡Bum! Acá estamos, comiendo Thai ¡Y el puto Thai no es el problema!—agregó justo cuando iba a replicar—el problema es que salgo contigo y mi cabeza sigue insistiendo que esto no está bien, que tú y yo somos imposibles. Creo que me estoy volviendo loca, y sé que me pongo pesada con lo de hace dos años pero ¿Sabes qué? ¡Es tu culpa! ¿Quieres salir conmigo? ¡Mámatelo! ¿Quieres dejarme? ¡Bien, créeme ya lo superé una vez!

Se nos estaba haciendo demasiado común esto de gritarnos en las calles de Santiago, es como si necesitáramos de público para resolver nuestros problemas ¿Siempre había sido así? Me refiero, hace dos años. Recuerdo que la mayor parte de nuestras conversaciones terminaban con ella medio vuelto loca gritándome, alguna comenzaban con ella medio vuelta loca gritándome, algunas solo se trataban de eso, ella vuelta… ¡Wow, soy masoquista!

Al final hice lo que me dictó la lógica. Pasé de todo.

—Vamos—dije con mucha seguridad.

Lo había entendido por fin, esto de los boleros bajo el agua. Iba a tomar tiempo que ella me quisiera, mucho tiempo y paciencia. Íbamos a pelear, y nos gritaríamos, y ella me sacaría en cara lo sucedido hace dos años, y yo me enojaría, y luego ella se largaría y bla, bla, bla. Y al final llegaría a la misma conclusión a la que estaba llegando en ese minuto, las probabilidades de enamorarme de ella eran demasiado altas, por lo tanto tendría que aguatar hasta que su cerebro entendiese que estábamos juntos, que eso sí estaba sucediendo. Tomaría tiempo, pero lo valía.

—¿Dónde?—preguntó escéptica.

—A un lugar donde la luna llena no sea visible.

—¿Qué?

—¿Ah?

—Dijiste algo sobre la luna llena.

—No, no es cierto ¿Vamos?

—¿Dónde?

—A comer pasta.

—Gabriel ¡No es la comida Thai el problema!

—Lo sé, solo quiero que la compremos, luego vamos a mi departamento y nos sentaremos a conversar.

—¿Conversar?

—Sobre tus últimos años y los míos, tengo un montón de historias patéticas. Me sucedió algo muy simpático con la lavadora cuando se fueron.

Ella frunció el ceño. Supuse que no se lo esperaba, yo tampoco lo hacía, no esperaba comprenderla, no esperaba empatiza o sintonizar, pero ahí estábamos, entendiéndonos de verdad, como lo hacen las parejas, como Lena y Alex.

—Yo recibo la correspondencia a nombre de Camila Toro—agregó ella sonriendo repentinamente—esa es una gran historia.

—Y yo me muero por oírla.

Tomó otro bocado de pan con ajo y sonrió con ganas, con esa sonrisa de felicidad verdadera que hace que las mujeres se vean preciosas.

—Y terminé llorando en el baño porque no podía comprar gas, porque la palabras gas se parecía demasiado a Gab. Fue patético—rio avergonzada y ocultó la cara tras su pelo.

—Yo creo que es tierno. En mi caso me pasé siete meses conversando con esa foto de nosotros tres, la que te regalé en navidad. Si pasaba algo malo conmigo yo solo iba y bueno, les gritaba, a ti y a Alex—ella soltó una carcajada que rebotó en las paredes, cubrió su boca con la mano y negó enérgicamente—te juro que es verdad, a veces discutíamos muy fuerte y terminaba rompiendo el marco… tuve que cambiarlo seis veces. Eso sí que es patético.

Ella reventó, se agarró el estómago con una mano e hizo un esfuerzo para no tirar su pan. Lagrimeó un poco incluso y no pude hacer más que reírme con ella.

Nos encontrábamos solos, así que a nadie le importaba si reíamos con todas nuestras fuerzas.

Era agradable hacer eso para variar, conversar sin parar. Llegué a darme cuenta que ese era uno de mis momentos favoritos con ella, claro que me gustaba revolcarme por ahí, dormir entre sus brazos y todo lo que significase contacto físico, pero hablar era simplemente mágico, siempre se reía con ganas, y podíamos pasar del tema más banal a la resolución del hambre en África. Hablábamos hasta arreglar el mundo, incluso podíamos terminar gritándonos, pero pasaba, tarde o temprano pasaba.

—Creí que estaba embarazada—soltó poco después de dejar de reír—después de que me fui, creí que estaba embarazada, me retrasé un mes completo y no sabía a quién decirle.

Se me borró la sonrisa de la cara por completo. No lograba entender lo que decía y una parte de mi cerebro insistía en que yo tenía algo que ver en el cuento.

—¿Qué dices?—pregunté bajando mi cerveza y agarrando un tono más serio.

—Me fui, pasó un mes, no me llegó el periodo y bueno, lo habíamos hecho sin protección. Compré un test de embarazo, pero esas cosas no siempre funcionan y a mí seguía sin llegarme la regla, incluso comencé a sentir náuseas y mareos. Creo que nunca había estado tan nerviosa en mi vida.

—¿Qué pasó al final?

—Lo di en adopción—se me anudó todo desde la garganta hasta el colon, ella estaba realmente muy seria—te has puesto pálido.

—¿Tú tuviste…—rompió en carcajadas y volví a respirar.

—Era una broma idiota. Lo que pasó fue que, después de hacerme noventa test y que todos dieran negativo, entendí que debía esperar calmada que, ya sabes, bajara. Y bueno, bajo. Al final todo era cuestión de tiempo.

—¿Por qué no me dijiste? Sé que soy un tarado emocional, pero te habría llevado al médico, te habría dado apoyo psicológico, me hubiera cagado de miedo contigo, no lo sé.

—Pensé en hacerlo—respondió tomando su cerveza—pero cada vez que lo pensaba terminaba creyendo que era una excusa. Tenía ganas de verte y al mismo tiempo luchaba para suprimir ese deseo. Veía el decírtelo como una traición a mi esfuerzo.

—Y mientras tanto te torturabas.

—Los peores dos meses de mí vida. Pero bueno, nunca me he calificado como una persona mentalmente sana ¿Quién sabe? Quizás sí somos el uno para el otro—alzó su cerveza para que brindáramos y me guiño un ojo.

Choqué mi botella con la suya y esperé que el nudo se me desatara. Ella había pasado un infierno luego de irse y a mí recién se me ocurría preguntar. Sé que nadie podía culparme, yo no tenía idea de lo que estaba pasando con ella, pero me sentía completamente culpable. Me la imaginé sola, acurrucada en la oscuridad esperando el resultado del test. Se me encogió el corazón.

—Lo siento por no estar ahí.

—No importa ahora.

—Lo siento por eso… y hay una gran posibilidad de que hayan más probabilidades de que me esté enamorando de ti.

—Yo no…

—No importa, mis probabilidades son suficientes para los dos—ella rio.

La puerta de la entrada sonó y supuse que era Dena. Repentinamente recordé la conversación que había tenido con Vicente. No la había visto en todo el día—ella estaba de turno—y creí que sería más llevadero si yo le comentaba que mi hermano había desaparecido del territorio nacional. No es que ella no supiera, pero era posible que lo hubiese olvidado, mi hermano no tenía la delicadeza de recordarle a la gente cuando se iba.

Me disculpé con Cami y fui en busca de mi compañera de piso. Noté que todo estaba muy oscuro y que no habían rastros de Dena en su cuarto. Podía jurar que alguien había llegado.

Revisé el cuarto de Alex y mi hermana solo por si me había confundido. No estaban.

Al devolverme por el pasillo escuché el sonido del agua corriendo en el baño y me detuve frente a la puerta.

—¿Dena?

No contestó. Algo me pareció en extremo raro, no sé qué, pero algo andaba mal con Dena. Llevaba ocho meses viviendo bajo el mismo techo con ella y por alguna razón desde la boda de mi hermana que Dena no era Dena. Estaba apagada, poco parlanchina y huraña. Dena nunca se callaba, nunca.

Solo saqué a Clarisa—la navaja suiza—y forcé la puerta.

La encontré abrazada de la taza de baño, no lograba sujetarse en cabello por completo y su piel parecía varios tonos más verde. Suspiré cansado y me cruce de brazos.

—Sabía que tú eras la responsable de la desaparición de aquel trozo de pastel, te comento que estaba claramente malo.

Ella alzó solo un poco la cabeza. Sus ojos estaban rojos e hinchados, la nariz y los pómulos también. Lucía cansada, exhausta mejor dicho.

Mi presentimiento terminó de confirmarse. Algo malo le estaba pasando y en mi mente se formaba una loca idea. Cerré la puerta del baño a mis espaldas y tomé aire.

—Dena ¿Qué pasa?—ella solo negó lentamente—¿Dena tú…

Ella rompió a llorar amargamente y con desesperación. Me acerqué para levantarla del suelo y luego de limpiarle la casa la llevé a su cuarto.

Las cosas se pusieron color de hormiga de un segundo a otro. Mi hermano se había largado a pasarlo de maravilla en Viena y Dena se había quedado acá, conmigo.

Ahí me di cuenta de algo: si Camila me hubiese contado de su supuesto embarazo no le hubiese sido de mucha ayuda.

Cristina miró por Emma, su mano directa al colgante alrededor de su cuello. Era de plata, en forma de círculo con una rosa en medio. La rosa estaba envuelta alrededor con un brezo de espinas. Palabras escritas en latín en la parte de atrás: no necesitaba mirarlas para saberlas. Las había conocido toda su vida. Bendito sea el Ángel de mi fuerza que adiestra mis manos para la batalla, y mis dedos a luchar. La rosa de los Rosales, las palabras por Raziel, el Ángel que creó a los Cazadores de Sombras mil años atrás. Cristina siempre había pensado que Emma luchaba por su parabarai y por venganza, mientras que ella luchaba por la familia y la fe. Pero a lo mejor todo era lo mismo: a lo mejor era todo amor, al final.
 
Gracias a The Mortal Instruments News por la traduccion
Hello! sabes si libros del cielo ya tradujo "A is for Abstinence"? :)
librosolvidados librosolvidados Said:

Holaa! Si, está traducido. Pero el pdf aún no está listo. Tiene que pasar por corrección y diseño todavía. Pero si querés lo podés leer en el foro libros del cielo, en lecturas terminadas. Si es que tenés el rango “Lector” en el foro. (lo conseguís teniendo un mínimo de 51 comentarios).

Hola! Tenés el PDF en español de that baby? Porque no lo puedo encontrar por ningún lado. Graciaaas.
librosolvidados librosolvidados Said:

Todavía no está publicado, el 30 de junio se publicará en Estados Unidos.

Yo también muero por leerlo, pero bueno, se volvió a retrasar su publicación.